Luchar para no rendirnos

Luchar para no rendirnos

Mientras escribo esto no dejo de pensar en las miles de veces que he querido rendirme. Tantas ocasiones en las que mi cuerpo no quiere responder y lo único que puedo hacer es quedarme en cama. Son tantas las veces en las que me he puesto a llorar en la regadera, a escondidas de mis hijos, de mi esposo, de mi familia y amigos para que no se den cuenta de que no puedo más. La última vez fue hace un par de semanas. 

Había planeado el fin de semana para echar mano de los últimos detalles de mi proyecto de investigación de la tesis, ya me había organizado con mi esposo para que él cuidara de los niños y yo pudiera encerrarme dos días completos para acabar finalmente con este documento. Todo el plan iba de maravilla, hasta que caí en cama con fiebre. Durante todo el fin de semana estuve en cama con 40 grados de temperatura, tomando un antibiótico muy fuerte y como bien ya sabes, cuando tienes Lupus y te da temperatura, es una locura, hay que tener mucho cuidado. Lo peor, es que había reservado el fin de semana para esto, ya que de lunes a viernes de la siguiente semana tenía un evento en el que estaría ocupada en el trabajo con mucha intensidad, además tenía que asistir a todos los festivales de mis hijos… TODOS en una sola semana. Osea, que no tendría ni un solo minuto para ponerme a escribir y tenía que mandar a España mi documento antes del viernes -que era la fecha límite- pero como ellos están 7 horas adelante, había que enviarlo desde del jueves.  

El domingo en la noche, en una de las tantas veces en la que me metí a bañar con agua fría para que se me bajara la fiebre, me puse a llorar como una niña. Sí, abrí la regadera y me introduje en el agua bien fría mientras lloraba. Ya eran las diez de la noche del domingo y no había podido dedicar ni siquiera un minuto a escribir. Además, tenía que levantarme al día siguiente a atender el evento que yo misma había organizado en mi trabajo en el que vendría un conferencista extranjero al que había que atender y más de 50 asistentes. Lloré amiga. No lo podía creer. Tenía semanas preparando estos días y mi cuerpo simplemente colapsó y ardió en fiebre. 

Me senté en el piso de la regadera a que me cayera el agua mientras sollozaba sola en mi baño. Mi esposo entró a ver cómo estaba… y me encontró totalmente rendida en el piso. Amiga, ¿cuántas veces no te ha pasado esto? Planeas, organizas, emprendes… y llegado el momento tu cuerpo no puede dar más. 

Le pedí a Dios que por favor me ayudara a salir adelante. Ese evento era algo por lo que había trabajado mucho y no podía creer que tendría que soltarlo.  Tampoco podía creer que no había podido dedicar ni unos minutos a finalizar mi documento de investigación. 

El evento iba a salir, en el trabajo tengo un equipo maravilloso y un jefe muy comprensivo, pero no podía creer que justamente en el culmen de tanto esfuerzo, estuviera pasando esto. 

Me acosté en la cama llorando pero esperando que Dios interviniera y que bajara la fiebre. Desperté el lunes al medio día sin temperatura. Sintiéndome fatal, pero feliz de no tenerme que volver a bañar con agua fría. Amiga te prometo que quería rendirme en la cama y seguir durmiendo, estaba agostada. Me tomé un par de minutos más para animarme a levantarme y agradecerle a Dios de que estaba mucho mejor y luego con todo el dolor de mi corazón ¡arriba! Uff, ese salto fuera de la cama se sintió como un pequeño Monte Everest. Y como tú lo sabes muy bien, así fue; el Lupus nos exige sacar fuerza extraordinaria para hacer las cosas más normales de la vida, como levantarse de la cama.

Qué quiero decirte con todo esto: que no podemos rendirnos, que vale la pena levantarse y superar cada montaña. Para no hacerte la historia más larga, esa semana todo salió bien. Tuve que ausentarme en un par de reuniones del colegio de mis hijos, pero pude asisitir a todos los festivales y sacar el trabajo adelante.

De forma milagrosa- porque así lo veo claramente- pude enviar mis materiales del doctorado. Aún no se como fue todo esto posible más que por la gracia divina amiga. Tenemos la gracia solo tenemos que poner de nuestra parte. Sigamos adelante un día a la vez. 

View this post on Instagram

Mientras escribo esto no dejo de pensar en las miles de veces que he querido rendirme. Tantas ocasiones en las que mi cuerpo no quiere responder y lo único que puedo hacer es quedarme en cama. Son tantas las veces en las que me he puesto a llorar en la regadera, a escondidas de mis hijos, de mi esposo, de mi familia y amigos para que no se den cuenta de que no puedo más. La última vez fue hace un par de semanas. Había planeado el fin de semana para echar mano de los últimos detalles de mi proyecto de investigación de la tesis, ya me había organizado con mi esposo para que él cuidara de los niños y yo pudiera encerrarme dos días completos para acabar finalmente con este documento. Todo el plan iba de maravilla, hasta que caí en cama con fiebre. Durante todo el fin de semana estuve en cama con 40 grados de temperatura, tomando un antibiótico muy fuerte y como bien ya sabes, cuando tienes Lupus y te da temperatura, es una locura, hay que tener mucho cuidado. Lo peor, es que había reservado el fin de semana para esto, ya que de lunes a viernes de la siguiente semana tenía un evento en el que estaría ocupada en el trabajo con mucha intensidad, además tenía que asistir a todos los festivales de mis hijos… TODOS en una sola semana. Osea, que no tendría ni un solo minuto para ponerme a escribir y tenía que mandar a España mi documento antes del viernes -que era la fecha límite- pero como ellos están 7 horas adelante, había que enviarlo desde del jueves. El domingo en la noche, en una de las tantas veces en la que me metí a bañar con agua fría para que se me bajara la fiebre, me puse a llorar como una niña. Sí, abrí la regadera y me introduje en el agua bien fría mientras lloraba. Ya eran las diez de la noche del domingo y no había podido dedicar ni siquiera un minuto a escribir. Además, tenía que levantarme al día siguiente a atender el evento que yo misma había organizado en mi trabajo en el que vendría un conferencista extranjero al que había que atender y más de 50 asistentes. Lloré amiga. No lo podía creer. Tenía semanas preparando estos días y mi cuerpo simplemente colapsó y ardió en fiebre. Continúa leyendo: https://vivirconlupus.org/2019/07/15/luchar-para-no-rend

A post shared by Lourdes Vg (@vivirconlupusblog) on

¿Y si hoy te atreves a comenzar?

¿Y si hoy te atreves a comenzar?

El día de hoy me prometí arreglar la sección de “papelería” de la casa. Más que un espacio es mi escritorio, el cual siempre termina lleno de papeles y de cosas por acomodar. En él aterriza todo lo que no encuentran un lugar en la casa. Estudios de laboratorio, plumas, tickets de compra, medicamentos, libros y objetos en general que nadie sabe dónde colocar. Llevaba meses intentando llegar a mi escritorio y ordenar todas estas cosas. Eran tantas, que en lugar de estar trabajando en el espacio al que llamo “mi oficina”- sí ese espacio que se encuentra en mi habitación pero que mentalmente intento separar para diferenciarlo de mi cama- sí, ese espacio “especial”, mío, que se encontraba tan lleno de cosas que me obligaba a mí misma a bajar las escaleras para ir trabajar a la barra, al comedor… Te obligas a creer que “haces tanto durante el día” que no tienes tiempo más que para seguir acumulando artículos allí. Total, te dices a ti misma que es mejor tener un lugar al que le llamas el “lugar de las cosas por ordenar” que un desastre por toda la casa. 

El problema es que estaba dejando que, en mi escritorio, los demás dejaran su basura.  Todas esas cosas que sirven para algo, o servirán para algo, pero que hoy en día no sirven para nadie ni para nada pero que acaban ahí -en ese lugar <<tuyo>>… Sí. Tu espacio convertido en un lugar para la basura de los demás.

Observar esto mientras me levantaba de la cama todos los días me molestaba. Hacía una rabieta, me quejaba interiormente “¿por qué todo lo que no nadie quiere acaba en mi lugar?” Sin embargo, yo era quien permitía que ese espacio siguiera siendo el de <<las cosas que nadie quiere tener>>, cosas que ni mi equipo de trabajo, ni mi esposo o mis hijos- saben qué hacer con ellas. Esto me hizo pensar, ¿por qué los demás asumen que “mi espacio” es un lugar para abandonar lo que ya no quieren? ¿por qué esperan que yo sea la persona que le encuentre una “utilidad” a todo eso? Pero de fondo el problema es que yo soy quien ha dejado que los demás piensen que mi espacio personal es un lugar para poner la basura de los demás. ¿Qué he hecho? ¿Cómo lo he permitido? ¿Cómo es que lo he fomentado?

Seguramente estás pensando que en el momento que pensé todo esto, dejé todo lo que estaba haciendo para remediar este terrible malentendido. Pero no fue así. Llevaba semanas observando cómo se acumulaban las cosas en mi espacio, sin arreglarlo; excusándome con el pretexto de tener tantas otras cosas que hacer… ya sabes,  la casa, los niños y sus tareas, mi trabajo que requiere atención a los detalles… Todas excusas que enmascaran la verdad detrás de los papeles, los recibos, los dibujos, las vitaminas que no me he tomado y siguen en sus recipientes, las listas de todo lo que hay que hacer y que están a medio completar… Esa verdad es que mis acciones hasta el momento han demostrado que yo soy lo menos importante; que mis planes, mis metas ya sean emocionales, físicas, profesionales o espirituales, son menos importantes que todo lo que me rodea y que todos los que me rodean. Me he creído que ser buena es hacer -primero-  lo que otros esperan de mí; tanto que los demás se dan el lujo de dejar en mi lugar todas las cosas que no quieren para que yo las atienda. Mientras mis proyectos, mis sueños, mis planes siguen también acumulándose… pero en la lista de cosas por hacer que está a un lado de todas estas cosas, en un lugar de poco protagonismo y sin estar palomeada por completo.

Entonces hoy, sí hoy, me decidí poner punto final a este problema. Me levanté de la cama por la mañana, miré ese lugar y comencé a ordenar. Traje un bote de basura, lo coloqué a lado del escritorio y comencé a tirar y tirar. De un momento a otro, mi espacio quedó limpio. Pensé que así son a veces otros aspectos de nuestra vida. Nos vamos llenado de cosas que nosotros no queremos ni deseamos, pero a las que nos vamos acostumbrando, mientras dejamos a un lado lo que de verdad deseamos. 

Tuve que salir a trabajar. Sin embargo, antes de irme de casa, miré mi espacio, arreglado, iluminado, bello. Dejé una lista de nuevos propósitos a medio escribir. Pasé toda la tarde -entre actividades- completándola. Sé perfectamente lo que quiero hacer, ese no es el problema. El asunto es que no soy capaz de llevar adelante esas metas como prioridad elemental -priorizo las cosas de los demás-, y mi lista de actividades tiende a mantenerse pendiente por más tiempo. Hoy decidí que no más. 

Ahora es de noche; de madrugada. Estoy en mi escritorio, contemplando lo bonito que se ve todo arreglado. Me comprometí con mí misma a escribir estos pensamientos para no dejar que pasen. A no permitir más que yo misma sea quien deje creer a los otros a mi alrededor que lo mío es de segundo lugar. ¿Qué tal si de hoy en adelante vives así tu vida? ¿Sí dejas de esperar a que lo tuyo suceda y lo vuelves una prioridad? Es momento de quitarnos la culpa que tenemos por querer hacer lo que soñamos.  Es momento de dejar de esperar que otros comprendan que nuestro lugar tiene que ser respetado. Nosotras tenemos que enseñar a los demás a respetar nuestro lugar, nuestros sueños y nuestros proyectos. Esto es sin duda una tarea para cada día. ¿Y si hoy comienzas?

Mayo mes de concientización del Lupus

Mayo mes de concientización del Lupus

La próxima semana se conmemora el día Mundial del Lupus. Es una jornada en la que todos los pacientes del mundo reclamamos una acción internacional para encontrar una cura, la mejora en los tratamientos y hacemos un llamado a los gobiernos para que den acceso gratuito a los medicamentos y tratamientos en aquellos países en los que el Lupus aún no cuenta con cobertura universal.

También es un día en el que buscamos se de a conocer más sobre esta enferemedad, crónica, inflamatoria y autoinmune, con el objetivo de apoyar el diagnóstico para salvar vidas. Asimismo, se conozca cómo es vivir con lupus, sus síntomas, sus retos, para que podamos mejorar la calidad de quienes lo padecen.

Se estima que cinco millones de personas padecen lupus en el mundo. “Nueve de cada diez personas con lupus son mujeres y, por lo general, la enfermedad aparece durante los años reproductivos”. (lupusresearch.org). Cualquier persona puede padecerlo, se ha observado que se activa en quienes cuentan con ciertas predisposiciones genéticas. Hay otros factores que pueden generar un brote como la exposición solar, los cambios hormonales, el uso de ciertos medicamentos, entre otras.

A continuación hemos compilado información relevante de diversas fuentes que realizan investigación o comunican sobre el Lupus, con el objetivo de que podamos estar mejor informados y podamos cumplir con el objetivo de dar a conocer más sobre esta enfermedad.

¿Qué es el Lupus?

Es una enfermedad crónica, inflamatoria, autoinmune. Ocurre cuando tu sistema inmunológico ataca tus tejidos y órganos del cuerpo produciendo dolor e inflamación.

Esta inflamación producida por el Lupus, puede atacar todo tu cuerpo y producir daño temporal o permanente.

Tipos de Lupus (Fuente: lupusresearch.org)

•    Lupus eritematoso sistémico (SLE, por sus siglas en inglés) es la forma de la enfermedad a la que se refiere la mayoría de las personas cuando hablan de “lupus”. La palabra “sistémico” significa que el lupus puede afectar muchas partes del cuerpo. Los síntomas del SLE pueden ser leves o graves. El SLE afecta mayoritariamente a personas de 15 y 45 años de edad, pero puede presentarse en culaquier edad.
•    Lupus eritematoso discoide es un trastorno crónico de la piel que provoca la aparición de un sarpullido rojo prominente en el rostro, cuero cabelludo u otras partes del cuerpo. 
•    Lupus eritematoso cutáneo subagudo hace referencia a lesiones de la piel que aparecen en las partes del cuerpo expuestas al sol. Las lesiones no dejan marcas permanentes.
•    Lupus inducido por medicamentos es causado por el consumo de ciertos medicamentos. Entre ellos podemos mencionar algunos anticonvulsivos, remedios contra la hipertensión, antibióticos, antimicóticos, medicamentos para la tiroides y pastillas anticonceptivas orales. 
•    El lupus neonatal es una enfermedad poco frecuente que afecta a bebés recién nacidos de mujeres que sufren de SLE, síndrome de Sjögren, y en algunos casos, que no padecen ninguna enfermedad. 

 

Cada persona puede experimentar los signos y síntomas del Lupus de diferente manera, no siempre juntos, no todos y a veces con más o menor intensidad.

El gran imitador

Normalmente, el diagnóstico del Lupus es tardado ya que este es un gran imitador. Cuando una persona es diagnosticada, usualmente lo es porque ya ha sufrido muchos de los siguientes signos y síntomas. Ten paciencia y comprensión contigo mismo si lo padeces y, si quien está enfermo es un amigo o familiar sé muy empático, mira por lo que han pasado.

Signos y síntomas del Lupus. (Con información de: Molly’s Fund)

  • Fatiga y fiebre inexplicables.
  • Dolor, rigidez e hinchazón articular.
  • Erupciones en el rostro en forma de mariposa.
  • Lesiones en la piel que empeoran o aparecen al exponerse al sol.
  • Dedos de las manos y/o los pies que se tornan blancos o azules cuando son expuestos al frío o durante periodos de stress.
  • Problemas para respirar.
  • Dolor en el pecho.
  • Ojos secos y mayor sensibilidad a la luz.
  • Dolor de cabeza, confusión y pérdida de memoria. Migrañas persistentes e inusuales.
  • Aftas o úlceras en a boca y o la nariz.
  • Nausea, vómito, dolor abdominal.
  • Músculos, piernas, articulaciones o pies: dolor persistente e inflamación.

 

Complicaciones del Lupus

Además de estos síntomas, el Lupus conyeva ciertas complicaciones que debes conocer. Por este motivo es importantísimo que se sigan las indicaciones del médico,a sí como el tratamiento. Conocer las complicaciones nos ayuda a prever y a actuar cuando es necesario.

 

La inflamación causada por el Lupus, puede afectar diferentes partes de tu cuerpo, por lo que debes estar atento. (Con información de: Clínica Mayo)

  • Riñones. La falla renal es la principal causa de muerte en personas con Lupus. Algunas de sus manifestaciones son: dolor de pecho, náusea, vómito, inflamación en los pies (edema) y comezón. -ayúdate, no tomes alcohol-.
  • Cerebro. Si tu cerebro es afectado, puede ser que experimentes dolor de cabeza, mareo, cambios en tu comportamiento, alucinaciones, convulsiones o derrame cerebral. Muchas personas con lupus experimentan pérdida de memoria y pueden tener problemas para expresar sus pensamientos. – ayúdate, descansa, duerme tus horas-.
  • Sangre y vasos sanguíneos. Incluye anemia, incremento en el riesgo de sangrado o cuagulación de la sangre, así como vasculitis.
  • Pulmones. Incrementa la posibilidad de desarrollar inflamación en tórax y pleura (pleuritis), lo que causa dificultad para respirar. – ayúdate, no fumes, ni permitas que te fumen!-.
  • Corazón. Inflamación en el músculo del corazón, arterias y membrana del corazón (pericarditis). Incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares y ataque al corazón. -ayúdate cuidando tu alimentación y controlando el colesterol-.
  • Infección. Si tienes lupus, eres más vulnerable a infecciones ya que tanto la enfermedad como sus tratamientos debilitan el sistema inmunológico. Las más comunes son: infecciones en el tracto urinario, infecciones respiratorias, candidiasis, salmonella, herpes y culebrilla. – acude y/o llama inmediatamente a tu médico si sospechas de haber adquirido una infección-.
  • Cáncer. Tener lupus parece incrementar el riesgo de cáncer.
  • Osteonecrosis (muerte del tejido óseo). Ocurre cuando el flujo sanguíneo hacia algún hueso disminuye, lo que va rompiendo hasta colapsarlo. El más afectado suele ser la cadera. -ayúdate, haz tus huesos más fuertes ingiriendo calcio, vitamina D y haciendo ejercicio- consulta a tu médico.
  • Complicaciones durante el embarazo. Las mujeres con lupus tienen un riesgo mayor de aborto espontáneo. El lupus incrementa la presión sanguínea durante el embarazo (preeclampsia), así como la posibilidad de nacimiento prematuro. Para reducir el riesgo de estas complicaciones, los doctores recomiendan atrasar el embarazo hasta tener la enfermedad controlada por lo menos durante seis meses.

Te recomendamos consultar más información en el sitio web de la Clínica Mayo así como la sección de Lupus de este Blog, en donde podrás encontrar otras fuentes, recomendaciones y cambios en el estilo de vida que podrán ayudarte a Vivir con Lupus. Recuerda consultar a tu médico antes de realizar cualquier cambio.

Comparte esta información. Ayúdanos a:

  • Salvar vidas
  • Mejorar la calidad de vida de los pacientes
  • Comprender a las personas que padecen enfermedades crónicas.

 

concientizacion

 

 

Hoy ¿qué tienes por agradecer?

Hoy ¿qué tienes por agradecer?

Las invito al reto dar gracias por lo que damos por hecho, aunque no estemos al cien siempre podemos valorar algo.

 

¡Gracias, querido cuerpo!

¡Gracias, querido cuerpo!

Autor: Lourdes Villanueva González @yuyisvg

Querido cuerpo,

¡Gracias!

Por los pasos firmes que hemos dado,
por las grandes aventuras que hemos vivido,
sin pensarlo mucho… aunque tu constancia ha sido increíble.

Gracias querido cuerpo,
por las dulces lágrimas que arrojas mientras intento hacerte este pequeño reconocimiento que me lleva a los bellos recuerdos. Perdona que no sea una gran prosa, ese no es mi talento.

Gracias querido cuerpo,
por los golpes que hemos dados sobre la mesa.

¡Que decisiones!

¡Que retos hemos enfrentado!

Victoriosos en plano inclinado y con efectos especiales.

¡Qué cosas se nos han ocurrido!
Gracias querido cuerpo,
por las largas noches en vela para tratar de entender a los grandes maestros,
pasar un buen rato o soñar despiertos.

Gracias querido cuerpo,
porque nos hemos aguantado el paso.
Perdona por esas copas de más, ese pan o ese queso que adoro y tanto daño te han hecho.

Gracias querido cuerpo,
porque tú discreción y humildad son increíbles.
¿Sabes? Ni cuenta me daba que estabas ahí.
Has sido siempre tan discreto que hasta hace poco comprendí que caminábamos juntos; que somos uno.

Empecé a comprenderte mejor cuando llego ‘ella’, quien nos ha golpeado fuerte y que se ha hecho acompañar de varias amigas estruendosas.
Gracias, porque te la estás rifando.
Intentas aguantar el paso, aunque los tengamos que dar más pausados.

No sé como hablarte sobre ‘ella’,
sin que quizás prefieras desconectarte…

Pero creo que su llegada nos hizo un gran bien.
Gracias a ‘ella’ te valoró más.

Pienso mucho tiempo en nosotros, en nuestro futuro con su compañía.
¿Sabes? ‘Ella’ nos ha obligado a ser más fuertes,
a dar más e ir más lejos de lo que jamás habíamos imaginado:
a valorar la fuerza con la que abrazo a mis hijos.
la oportunidad de poder escribir estas letras en un pequeño pedazo de papel,
agradecer cada mañana en la que puedo abrir los ojos, para que miremos el amanecer.

¿Sabes? Tú, ella y yo estaremos juntos por siempre.
Seremos -somos- inseparables.
A pesar de todo, le doy las gracias a ‘ella’.
Sé que su llegada nos ha bendecido con la paciencia, poco ejercitada en el pasado.

Gracias a ti, por la humildad a la que estabas acostumbrado. Hacías sin hacerte notar. Ahora sé que todo esto sale porque tú me <soportas>; me cargas. No solo porque yo lo requiero.

No sé cómo acabará esta historia, ya lo veremos.

Por ahora, ¡gracias!,
por caminar con el dolor,
correr con la incertidumbre de lo pedregoso del camino.

Hacia allá vamos, sin huir de ella.

Abrazándola hasta el final.

Ese final en el que nos abandonaremos con una sonrisa en la cara, en los brazos de Aquel que nos cargará a la línea de meta, donde no habrá más dolor, ni lágrimas… donde podremos comprender en su totalidad lo valioso de nuestro inesperado encuentro.

Gracias querido cuerpo, gracias.


**Si te gustan nuestros contenidos, podemos autorizar que los utilices en tus publicaciones, solo escribe a lourdes@soybloguera.com. Es un procedimiento muy sencillo.** 

Respetemos el contenido original.

Nunca pensé que algún día me levantaría enferma y nunca me curaría.

Nunca pensé que algún día me levantaría enferma y nunca me curaría.

Así es…

y que tendría que estar todo el tiempo justificando lo que me pasa…

dejándo de hacer lo que quiero hacer o necesito hacer como trabajar, correr con mis hijos en el parque bajo el sol…

con miedo, incertidumbre…

pero tampoco sabía que iba aprender lo que es abandonarme en los brazos de Dios, confiar en él y saber que la enfermedad no tiene la última palabra,

que soy mucho más fuerte de lo que pensaba y de que ciertamente, no estoy sola.

#VivirConLupusBlog

Imagen 1

Para vivir con Lupus se necesita coraje.

Para vivir con Lupus se necesita coraje.

Captura de pantalla 2015-09-15 13.34.59

Recuerda que uno de los aspectos más importantes cuando se tiene una enfermedad crónica es la actitud positiva, pero especialmente cuando esta condición es autoinmune. El ánimo incide en el sistema inmunológico y nos puede jugar bastante bien si mantenemos pensamientos positivos.

Vivir con una enfermedad crónica es difícil… los síntomas, cansancio, llanto, desánimo, falta de sueño, ansiedad, pensamientos relacionados con la muerte, miedo a dejar a nuestros hijos, a nuestros familiares, a quienes amamos. Todo nos afecta de una manera distinta… pero también todo esto  nos trae una segunda oportunidad y una nueva manera para vivir la vida: ya estamos advertidos y tenemos la oportunidad de tomar postura, de cambiar nuestra actitud y nuestra respuesta ante lo que ya sabemos que experimentaremos… que si bien no tenemos certeza de cómo será, con qué fuerza nos atacará, qué tanto nos va a implicar de esfuerzo y de estómago… sabemos que vendrá y podemos prepararnos.

Prepararnos para enfrentar lo que vendrá es una cuestión de todos los días. Es levantarnos teniendo en cuenta las cucharas con las que enfrentaremos el día y con la mejor actitud: con coraje. No digo con fuerza porque uff cómo nos hace falta en tantas ocasiones cuando ni siquiera podemos levantarnos de la cama. Pero digo coraje porque lo tenemos: coraje para sacar adelante nuestra vida, apoyar a nuestra familia, ser buen ejemplo para los demás y no una carga- por lo menos no ser carga porque nos lo propusimos, aunque a veces sí lo seamos, pues no nos queda de otra…

Lo importante es el coraje con el que enfrentaremos lo que venga cada día. Por eso somos guerreros, por eso somos guerreras, porque no nos daremos por vencidos.

Yo no sé como vendrá el día de mañana, lo ignoro. No sé cuántos años me quedan, lo ignoro… no entiendo por qué de haber sido tan fuerte, ahora tengo apenas unas cuantas cucharas para enfrentar el día. No lo sé. Pero lo único que sé es que enfrentaré cada día con coraje y que por lo menos de mi parte, no faltará nada para salir adelante.

Gracias por compartir y por tus comentarios! #JuntosSomosMasFuertes #VivirConLupusBlog